Alimentación

¡Hazlo puré!

Hazlo puré

Hazlo puré

 

No me puedo quejar. Cuando de comida se trata, mis niños están dispuestos a probar casi todo. Gracias a una desconocida alineación planetaria, predisposición genética o vaya uno a saber qué, comen verduras y legumbres con una disposición admirable. Hay algunas excepciones, claro está, pero en general la hora de comer es un momento de relajo y no de gritos, pataletas y platos en el suelo.

Pero como ya dije, hay excepciones. Hace algún tiempo, llegaron a mi cocina varios kilos de porotos verdes tiernecitos, frescos y deliciosos, regalo de mi cuñado. No sé por qué, pero nunca les había dado a probar porotos verdes a mis críos, así que ahí nomás se me ocurrió saltearlos y ponerme creativa con un toque de soya y sésamo para que su primera vez con los porotos verdes fuera aún más especial.

Error. Dinoniño (mi hijo mayor, fanático de los dinosaurios, en algún momento les contaré más) los probó con gusto pero tras un par de segundos me dio a entender desesperado con gestos y señas que quería botarlos directamente de su boca a la basura. La Inspectora (mi hija menor, con alma de inspectora de colegio, ya les contaré más) los miró y ni siquiera se dignó a intentarlo. Rotundo fail de mi parte.

¿Qué iba a hacer con tamaña cantidad de porotos verdes si nadie iba a probarlos? Así que opté por congelarlos hasta que se me ocurriera algo, porque perderlos me parecía un sacrilegio.

Un par de días después estaba pelando papas para hacer puré y me acordé de los porotos verdes congelados. ¿Y qué tal si…? En un esfuerzo sobrehumano, mis neuronas de madre de dos niños pequeños hicieron monumental sinapsis y se me ocurrió meterlos a la olla junto con las papas. Un puñado nomás, sin exagerar, para ver si pasaba piola. Cuando estaban cocidos pasé todo por la minipimer, agregué mantequilla y leche ¡y listo! Puré de papas y porotos verdes. El color verdoso de la mezcla final era bien delator así que en lugar de hacerme la loca les dije a los niños que era un “puré de papas especial” (claramente mi anterior derroche de sinapsis había dejado mi creatividad lingüística al debe, pero había que improvisar) y lo probaron sin mayores sustos. ¡Y resultó! ¡Les gustó! ¡Aleluya! Hasta un coro de ángeles bajó a felicitarme.

Pero lo mejor era que se abría ante mis ojos todo un nuevo mundo de posibilidades, hasta entonces impensadas para mi limitada cabecita: me di cuenta de que podía agregarle al puré de papas cualquier verdura que estuviera esperando su triste muerte por abandono en el fondo del refri. Era solo cosa de probar. Y eso hice. Ahora todos los restos se van al puré y hemos incorporado nuevos acompañamientos a nuestro menú, todos con la misma aceptación:

  • Puré de papas con zapallo (ojo, que el zapallo queda medio aguachento así que suave con la leche)
  • Puré de papas con zanahoria (ojo: las zanahorias se cocinan más lento)
  • Puré de papas con espinaca (yo agrego la espinaca en los últimos dos o tres minutos, cuando las papas ya se cocieron)
  • Puré de papas con brócoli (ojo, que la textura va a quedar un poco más granulada – riesgo de fundir el motor de la minipimer si intentan buscar suavidad extrema)

En resumen, puré de papas con lo que sea. Para mí, el truco está en las proporciones: tiene que haber más papa que otra cosa para que sea ese el sabor que predomine y pase por “puré de papas especial” en lugar de “puré de algo con lo que mi mamá me quiere envenenar”.

¿Qué tal si prueban y me cuentan qué otras combinaciones funcionan?

*Disclaimer: cuando hago puré con la minipimer queda súper mega latigudo, algo que no pasa si solo aplasto las verduras con el moledor tradicional. Pero el moledor tradicional nunca va a lograr moler completamente las verduras, por mucho empeño que le haga. En todo caso los niños nunca me han cuestionado la ¿latigosidad? ¿latigüencia? del puré, así que yo me hago la loca nomás y lo hago así. Solo dejo constancia para que nadie diga que no avisé.

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4 thoughts on “¡Hazlo puré!

  1. Buena idea te felicito. Para que el pure no quede con esa consistencia de latigosidad. Yo lo muelo con el moledor tradicional y las verdura que le agrego las muelo con mini pymer y despues mezclo todo. Queda perfecto.

  2. Yo descubrí algo parecido con la salsa de tomates para los fideos. Cuando la hago con tomate natural aprovecho de agregar berenjenas, zapallo italiano, tomates y todas las verduras que tengo y despues con la mini pymer muelo todo, queda una salsa de tomates especial jajajaja.
    Gracias por el dato!

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